Santo Domingo de la Calzada es una ciudad nacida a la vera de la tumba del santo que le dio nombre, un auténtico caminero medieval nacido en 1.019, en Viloria, cerca de Belorado.
Domingo quiso ser benedictino, pero no le admitieron ni en San Millán ni en la Valvanera. A partir de aquel doble contratiempo se dedicó en forma libre a atender a los peregrinos y al cuidado de las infraestructuras.
A su muerte, el santo fue enterrado en la misma calzada por él construida. Hacia el año 1.120, se empezaron a asentar edificaciones en torno al sepulcro, surgiendo un burgo que en 1.232 sería elevado a la categoría de cabeza de diócesis episcopal.
A su muerte, el santo fue enterrado en la misma calzada por él construida. Hacia el año 1.120, se empezaron a asentar edificaciones en torno al sepulcro, surgiendo un burgo que en 1.232 sería elevado a la categoría de cabeza de diócesis episcopal.
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